sábado, 2 de octubre de 2010

Fin del primer día de blog.

La previsión del tiempo parece no acompañar mucho… Se ha anunciado una entrada ya al otoño en cuanto a tiempo se refiere. Bajan las temperaturas, los días son más cortos, menos luz, más recogimiento y más probabilidades de lluvia. Y es que ya se va notando el frío, sobretodo por las mañanas, que cada vez cuesta más levantarse…
Y este fin de semana, después de planear un domingo de excursión, dicen que va a llover… Bueno, será que no tenemos que ir, quien sabe. ¿Alguien cree que todo pasa por algo? Yo creo que sí, aunque no sé si puedo englobar la lluvia en el mismo contexto… Vuelvo a las preguntas absurdas…
En fin… hoy ha sido un día de blog intenso… empezar esto es un reto aunque no me haga ninguna expectativa… Como dije, escribo para mí, y el hecho de recuperar viejas historias hoy me ha dado más motivos para seguir construyendo una larga lista de recuerdos que, al igual que las fotos te hacen revivir un momento concreto, un texto es capaz de trasladarme al pasado y de hacerme rememorar cosas que son imposibles de ver en una imagen.
Mañana será otro día, mañana será mañana, como dice una canción de un cantautor que me encanta, así que espero mañana poder seguir escribiendo y trayendo a este presente mis historias pasadas, con el mero propósito de que perduren en el futuro… Sin más… Buenas noches o, como decimos en mi tierra… Nanit!

Crónica de una muerte anunciada.

Una experiencia que, sin duda, me marcó, como muchas lo hacen, sin embargo, esta fue especialmente dura, de esas que se te quedan grabadas en la memoria incluso con imágenes que parecen imposibles de olvidar...

27/12/2009... A veces, la espera, es más dura que el propio acto en sí… Es difícil mantener el tipo en ocasiones como esta, es difícil no venirse abajo en la intimidad de una habitación fría, mientras simplemente se espera, y sabiendo que el final es cuestión de tiempo, como resulta ser siempre, solo que esta vez el tiempo es poco, tan poco que ata a los pies de la cama, que limita hasta el punto de no querer hacer nada más que esperar…
Mi papel en este caso es secundario, en esta representación macabra, yo simplemente interpreto un punto de apoyo aparentemente inútil, y desde mi posición de observadora, simplemente me derrumbo… No sé si es mejor quedarse o marcharse, si es mejor hablar o si las palabras sobran… Y por muchas veces que lo viva, por muchos momentos similares que pase, cada momento es diferente y nunca te acostumbras al dolor… Es curioso la forma en la que cada uno tiene la capacidad de afrontar el dolor, desde llorar hasta crear una coraza, aparentar frialdad, no querer saber nada, o simplemente aceptarlo, pero… realmente se acepta??
No se llega nunca a comprender el por qué… porque sí es cierto que todo el mundo lo sabe, que el momento siempre acaba llegando, sin embargo… nunca se llega a comprender por qué tiene que ocurrir cuando de verdad ocurre. Y en mi cabeza mil pensamientos que se agolpan, que me provocan un nudo en la garganta, y tengo ganas de llorar sin saber por qué, ya que no tiene nada que ver conmigo, ni con mi vida, ni siquiera existe un cariño previo, no sé por qué quiero llorar si sólo tengo que esperar que el reloj marque una hora y así marcharme a casa, y olvidarme hasta el día siguiente, si es que existe día siguiente… Porque simplemente sé que no va a haber un mañana… Sólo una larga espera, una tarde donde las horas van a eternizarse y el suave sonido de una respiración que se apaga va a ser lo único que llene esas horas… y ver los números ir disminuyendo, con las ganas de que ocurra ya pero con el miedo porque llegue ese final anunciado…
Antes de irme hoy, me despido, digo que lo siento… No puedo hacer más, simplemente no puedo ya más… La morfina la dejo a dosis altísimas y sigue sin ocurrir absolutamente nada… se prevé largo, se prevé duro…
La vida y la muerte están separadas por una línea tan delgada que a veces ni siquiera se ve… la vida es blanca, llena de luz; la muerte simplemente es negra, oscura, y en los días como hoy en los que el gris es lo único que se ve, sólo quiero marcharme a casa y olvidar…
El patrón respiratorio de Cheyne-Stokes es uno de los cinco tipos de respiración que pueden darse en el paciente en coma... Él lleva así varios días, sin que cambie, sólo que las apneas se van alargando cada vez más y la frecuencia disminuye lentamente; es apenas perceptible, pero disminuye, sin embargo, es lo único que lo hace, ya que el corazón sigue latiendo normalmente. Es un latido rítmico, sinusal, alguna extrasístole supraventricular aislada sin mayor importancia, pero nada más. La saturación ha bajado algo, aunque no lo suficiente; con la FIO2 ambiente, al 0,21, no consigue bajar del 85%... Es curioso como, aún a pesar de no haber nada que hacer, y a pesar de que todos estamos esperando ese momento, parece que no quiere irse…
No tiene sentido, no hay vuelta atrás, y sigo atreviéndome a subir la morfina, aunque me remuerda un poco la conciencia, porque no soy nadie yo para provocar la depresión respiratoria buscada; y sí, aunque a efectos prácticos la dosis es eutanásica, él sigue respirando, y el corazón sigue latiendo en una lucha sin sentido…
La vida es así, siempre se acaba perdiendo, pero la potestad para decidir un cuándo o un cómo no es mía… Y aún así ahí estoy, aumentando las perfusiones, provocando un apagón general en ese cuerpo que ya nada puede hacer para salir. Y no hay nada más que hacer que esperar a que llegue el momento, pero no llega, se está alargando demasiado, y la agonía que trae consigo es demasiado grande.
¿Éticamente correcto? ¿Legalmente adecuado? No lo sé… sólo sé que, si fuera yo, decidiría que abandonaran por mí… Pero no sé si eso puede hacerse o no, no sé hasta dónde llegan los límites, porque no es tan sencillo como apagar un respirador, esta vez no… En esta ocasión, la lucha por la vida es real, aunque inútil, y a pesar de la morfina, de la limitación terapéutica, los días siguen pasando y no hay indicios de una muerte cercana…
Sólo esperar, cuando la espera trae consigo el peor de los finales.
La vida es así, no avisa, no prepara, no palia, no perdona… La vida, simplemente, es algo que no nos pertenece, aunque nuestro ego o nuestra propia condición o razón de ser nos engañe para creer que así es…

París mon amour... El regreso (Haciendo memoria...).

Vuelvo a recordar tiempos pasados, hará ahora aproximadamente un año... Esta vez el destino fue París! Después de atrasarlo varias veces, al final decidimos que ya era hora... Y ¿qué escribí al regreso? Poca cosa, una reflexión con escaso contenido del viaje, tan sólo algunas impresiones y, como no, más cosas en qué pensar...

Hoy me pongo a escribir y simplemente no sé de qué hablar… Acabo de volver de unos días en los que he podido desconectar de todo mi mundo, he podido olvidarme de mi día a día, del no saber dónde voy a estar cada mañana, de sobrevivir en la jungla hospitalaria, de ver como unos y otros luchan por hacerse un hueco o simplemente cómo es la vida en realidad, con sus cosas buenas y sus cosas malas, con pequeñas recuperaciones o grandes desgracias… Ese es mi mundo, y me guste o no, lo he escogido yo. El estar ahí en según qué momentos, el vivir la “desgracia ajena” tan cerca que a veces duele, el ver a la gente en el peor de sus momentos… sí, eso es lo que he escogido yo, pero no otras muchas cosas que me encuentro todos los días, la prepotencia, el orgullo, la falta de empatía… Tantas cosas que deberían formar parte de ese mundo de forma innata y no echarse en falta tantas veces…
Y sí, hoy acabo de volver a este mundo, extraño muchas veces, por lo nuevo, otras simplemente rutinario, y ya casi se me ha olvidado la semana vivida en la ciudad de la luz.
Es simplemente mágico caminar por las calles, cruzarte con la gente con ese aire bohemio, tan diferente… somos igualmente personas, pero incluso nuestra apariencia nos viene dada según el trocito de tierra en el que hayamos ido a parar. Y he vuelto renovada, contenta, después de mil risas y mil conversaciones con tantísimo sentido; he vuelto planteándome nuevas cosas… quien sabe qué pasará, lo único que sé es que necesitaba todos estos cambios. Para bien o para mal, hay personas que siguen estando ahí, que no terminan de desaparecer nunca por mucho que te empeñes, y da igual donde estés, o que hayas cogido un avión y te hayas ido a casi mil kilómetros, porque los lazos de unión parecen apretar más fuerte en las grandes distancias.

Princesa.

Cómo decir que van pasando los días y voy encontrándome a mí misma en un mundo en el que me acoge cada vez mejor… cómo decir que ahora mismo estoy en esa nube que me eleva y que me aleja cada vez más de este suelo, que me transporta hasta el lugar en el que nada más me importa, donde puedo estar tranquila conmigo misma sin mirar a mi alrededor…
Los días, como digo, van pasando y me acercan hasta donde siempre quise estar, y a pesar de que a veces existen pequeñas desilusiones, pequeños desengaños, siempre vale la pena ver más allá y aprender de las situaciones. Ahora aprendo que no me sirve de nada que me llamen “princesa”, porque las palabras son sólo eso, palabras, y lo que queda después es lo que vale, ni siquiera todos los besos del mundo, ni siquiera eso… y sólo por esta vez voy a darme media vuelta y a seguir durmiendo, porque me queda la tranquilidad de que siempre siempre existe alguien al otro lado que me escucha y que entiende lo mismo que yo, es decir, absolutamente nada en días como hoy.
… A la espera de saber si algún día resolveré todos mis por qués…

NYC (Haciendo memoria...).

Hace poco más de dos años cumplí el sueño de cruzar el charco. Fue un viaje mágico, lleno de risas, historias, recuerdos, impactos... Recuerdo las horas de avión, los nervios de la llegada, las aventuras en el aeropuerto, las compras... Si parece que fue ayer que andaba por las calles de La Gran Manzana y ya han pasado más de dos años... Por suerte, las fotos siempre están ahí, y días como hoy, si miro las fotos y cierro los ojos, puedo imaginarme en la otra punta del mundo...
Algo que escribí a la llegada... (sigo recopilando viejos "apuntes"...).

De vuelta aquí ahora todo me parece tan pequeño... Echo de menos el frío helado de las mañanas, el levantarme y mirar a un cielo distinto, echo de menos andar por las calles con el café en la mano, casi chocándome con la gente que hace su vida... Extraño estar rodeada de la luz que allí lo inunda todo, de la grandeza que supone sólo estar; extraño caminar entre los socavones de las calles, los días de lluvia intensa que te cala hasta los huesos, echo de menos la comida horrible, el inglés fluido, la sonrisa de la gente cuando la miras...
No sabría decir por qué es especial, pero tiene magia, encanto, te llena de mil sensaciones distintas, porque incluso las noches allí son diferentes, los días, los amaneceres… Todo. Es como vivir dentro de una película, como caminar sobre ella, diría yo; es como si pudieras acceder a cualquier cosa, como si pudieras tocar el cielo sólo si estiras bien el brazo.Desde arriba y por la noche, todo cambia; la ciudad se convierte en un amasijo de luces que brillan formando un paisaje urbano increíble; la noche parece quedarse sólo en el cielo y no afectar a la ciudad… Es extraño cuando respiras profundo desde tan alto mientras observas tal grandeza, no sé explicarlo pero te sientes… ¿vivo? Tal vez.
Es curiosa la mezcla de sensaciones agridulces que provoca estar allí. Por un lado te sientes minúsculo, pequeño, como si pudieras desaparecer en un momento, y sin embargo a la vez te sientes enorme, capaz de abarcar cualquier cosa, como si los edificios te inspiraran confianza con su enorme “saber estar”.
El tipo de urbe, la estructura, la forma en que vive la gente allí… todo es llamativo, impresiona de algún modo porque es tan diferente… Las culturas se mezclan, conviven juntas, grupos raciales que se fusionan dándole a las calles ese aspecto tan característico, tan típico de allí.
Me encantaría estar allí otra vez, quiero volver y es algo que no descarto… La vida da muchas vueltas, o eso dicen… Nunca se sabe, quizá sea el destino que me haya llevado allí para demostrarme que existen lugares en el mundo donde realmente te puedes sentir libre.
Ahora sólo duele la vuelta a la rutina, enfrentarme a estos dos meses que tengo por delante con la mejor de mis caras, y pensar que siempre me quedarán las fotos y tantos recuerdos…

Reencuentros.

Cómo se puede explicar la sensación... lo que se produce dentro... el típico "vuelvo del corazón"... Parece increíble que, después de tanto tiempo, sea capaz de generar en mí un hormigueo de cabeza a pies... Y es que hoy, de forma totalmente accidentada y casual, he vuelto a cruzarme con una persona que resultó ser mágica para mí...
Lo conocí de forma repentina y se creó esa magia peliculera que parece digna de guión de cine romanticón que nadie se cree. De pronto apareció y nuestras miradas se cruzaron, y se creó un campo magnético a nuestro alrededor que acabó con el resto del mundo. Tal cual, no se me ocurre otra forma mejor de definir ese momento. Fue... cómo diría yo... una explosión de emociones, un calambre interno que te recorre de punta a punta el cuerpo, y lo más curioso, un dejar de oír nada a mi alrededor, tal era el punto de estar centrada en su mirada y en su sonrisa... Es curioso que una persona pueda llegar a provocar tantas cosas en un momento. Un total desconocido que irrumpe en tu mundo tranquilo y rutinario y te enseña lo emocionante que puede ser un choque de compatibilidad.
Él apareció una mañana de un día laborable cualquiera, no recuerdo si un lunes o martes, o bien podría haber sido cualquier otro día de la semana, a quien le importa… No tengo gran capacidad de retención en mi memoria para este tipo de pequeños detalles, soy más bien emocional y me resulta mucho más sencillo grabar en la memoria un sentimiento, y eso fue lo que sentí, algo grande y diferente, un flechazo (debería andar Cupido merodeando cerca…). Un flechazo en mitad del corazón!
Ahora, tiempo después, lo recuerdo de forma especial, aunque nunca llegara a pasar nada entre nosotros… así es la vida! Yo no era la princesa de ese cuento, qué le vamos a hacer! Resignación y seguir buscando volver a sentir lo mismo…
Pero hoy, por una de esas casualidades de la vida, que a veces parece reírse de nosotros por las situaciones en las que nos sumerge, casi nos chocamos en mitad de la calle, después de tanto tiempo, y no he sido capaz de mirarlo ni a los ojos…
Me queda una sensación agridulce y un preguntarme… qué habría pasado si las circunstancias de nuestras vidas hubieran sido diferentes? Tal vez todo, o quizá simplemente nada… Por suerte, la capacidad de soñar y la libre imaginación me dejan pensar que podría haber sido una gran historia de amor, de esas que perduran en el tiempo… Qué bonito y qué sencillo es soñar!

Y ahora me da por recordar... cuántas cosas le escribí un día...

Me gustan tus rarezas, tu forma de ver la vida. Me gusta tu extraño hábito de estar solo, saber que le das mil vueltas a las cosas, que te haces preguntas continuamente y que eres capaz de valorar las pequeñas cosas de la vida.
Me gusta que a veces sigas tus impulsos, porque por eso sigues aquí, y me gusta tu sinceridad por encima de todo, aunque duela a veces.
Me gusta tu forma de expresarte, tu sonrisa, tu educación, el tono de tu voz... Me gusta cómo sientes, cómo eres capaz de ver la belleza en lo más simple o cómo adoras a tus padres.
Me gusta tu sentido de la responsabilidad, tu faceta metafísica, me gusta cuando pides disculpas, tu corrección, me gusta como poco a poco me coges confianza, cómo me pides mi opinión y me escuchas siempre. Me gusta que te alegren mis logros y sufras mis fracasos, me gusta cuando me dices lo que te gusta de mí, cuando me inspiras confianza en mí misma. Me gusta cuando me agradeces que siga aquí, aunque soy yo quien tiene que dar las gracias.
Me gusta tu homogeneidad, tus valores, tu sensibilidad y tu dulzura. Me gusta tu amor por la naturaleza, tu afición por la nieve, tu espíritu viajero. Me gustan tus inquietudes por aprender siempre, tu capacidad de superación, tus buenas intenciones en todo lo que haces.
Me gusta como, poco a poco, te voy conociendo. Me gusta cómo me haces ser yo misma siempre, a pesar de las circunstancias. Me gusta como, poco a poco, tú también te vas dejando ver, a pesar de que existan “muros” demasiado infranqueables.
Creo que, simplemente… me gusta cómo eres……

Y muchas más... En un tramo de tiempo que duró... si no recuerdo mal... unos 7 meses. Qué tiempo de compartir cosas, cuántas confesiones, cuántas cosas en común... No puedo dejar de recordarlo con nostalgia, y días como hoy, después de verlo otra vez, aunque haya durado un segundo, sigo recordando cosas que le dediqué en su día...

Te echo de menos aunque nunca haya tenido de ti más atención que la justa.
Te echo de menos porque, sin darme cuenta, fuiste un lugar donde acudir cuando tenía miedo.
Te echo de menos porque, a pesar de todo, la primera mirada entre nosotros fue lo más mágico que he sentido en mi vida.
Te echo de menos porque te convertiste en parte de mis rutinas.
Te echo de menos porque saber de ti era una necesidad.
Te echo de menos porque sólo necesité verte un segundo para saber que podría estar contigo toda la vida.
Te echo de menos porque conocerte me ha enseñado que en esta vida es posible cruzarse con alguien mágico.
Te echo de menos porque la sensación de haberte ido conociendo ha sido simplemente increíble.
Te echo de menos porque, ahora que no estás, acordarme de ti es el más dulce de mis recuerdos.
No sé por qué se acabó aunque en el fondo sí lo sé. Me imagino que no es fácil vivir con eso, sabiendo que no estás haciendo lo correcto, sintiéndote culpable aunque no pasara nada, porque eres una persona tan especial, tan correcta, tan de verdad, que me hubieras decepcionado en el fondo si ahora no tuviera que estar echándote de menos.
Hay sueños que se cumplen y otros simplemente permanecen en la memoria haciéndote sonreír cuando piensas en ellos.
Eres un sueño, eres un ángel, y a pesar de la pequeña gran decepción de tener que renunciar a ti, sé que la vida contigo me ha dado una lección; los sueños siempre serán sueños, aunque en el mundo existan algunas personas destinadas a hacerlos realidad, aunque exista, como en todo, una fecha de caducidad. Y ser capaz de renunciar a ti solo porque es lo que hay que hacer, en este momento es... cómo explicarlo... la sensación más satisfactoria y a la vez la más estúpida que he sentido nunca...
Las dudas siempre generan más dudas... Y en este cuento, la princesa no soy yo.

Tantos meses dan para muchas confesiones, para mucho tráfico de ideas y emociones definidas... Quien sabe dónde queda ahora todo aquello, por qué será que las cosas que parece que van a durar para siempre, de pronto te das cuenta de que han desaparecido... Es ley de vida que el tiempo borre recuerdos, aunque en mí quedan demasiados... ahora lejanos e indoloros, pero siempre, siempre, con ese puntito de... vida.

Tantos días buscando las palabras más bonitas, tantos días intentando encontrar el mejor de los regalos, construyendo frases directas a tu corazón, derrochando sentimientos en cada confesión, en cada línea, en cada intento por seguir mostrándote que existo en este mundo que nos separa con uno de esos muros que parecen infranqueables.
Tantos días pretendiendo llegar al punto de inicio, a volver a tener ese hilo del que tirar… tantos días perdidos? Tantas flores pensadas para quedarme con la más simple, con el regalo más dulce y a la vez más frío. Tantos días y tantas horas llevo esperando una respuesta a las preguntas que han ido apareciendo día tras día, con cada nueva situación en tu vida, con cada paso que has dado y me has enseñado a dar. Tantos días llevo sin saber lo que sé desde el principio, que lo único real en todo esto he sido yo desde el primer día hasta hoy, y tú hasta el día que dejaste de serlo, hasta el día que simplemente decidiste cerrar los ojos y obviar lo único real, lo único de verdad que me has dado.
Tantos días simplemente dejándome ver, intentando brillar en mitad de tanta oscuridad, pero de qué sirve si tienes los ojos cerrados…
Tantos días que se convertirán en muchos más, en todos los días del mundo, porque lo único que sé ahora es que la felicidad está puesta en una balanza imposible de equilibrar, que sólo me deja ver lo que hay puesto a un lado, que me deja sin saber por qué en la peor de las posiciones.
No estás, ni estarás, ni siquiera sé si has estado alguna vez. Sólo sé que lo único de veras en todo esto es simplemente el día que tuvimos el acierto de mirarnos a los ojos, porque desde ese día, desde ese momento en el que todo desapareció, no hay nada más que sentir ni nada más que pensar, solo un juego que nunca lo fue, un libro, una flor y una canción que dice tantas cosas…

Después de la tormenta siempre llega la calma… aunque a veces la calma tan solo trae consigo la visión de nuevas nubes que no sabes qué te depararán, si más días de lluvia o un sol radiante tras ellas…
Las nubes que aparecen hoy frente a mí me traen la brisa, el aire fresco que me hace sentir bien, las ganas de sonreír a pesar de todo y mil dudas por saber qué ocurrirá después, porque ha pasado tanto tiempo desde esta última tormenta, tanto tiempo que me da miedo que vuelva a aparecer.
De pronto otra vez tú, con esa nueva situación a tus espaldas, con una nueva crisis que me enseñas sin saber por qué, con una nueva brecha que abres en mí después de haber cicatrizado. Otra vez tú con tus disculpas, con tus modales, con esa dulzura y ese ángel que te caracteriza. No sé por qué vuelves a traerme las nubes, no sé por qué vuelves a taparme el sol, a cubrirme de dudas o de mil esperanzas.
¿Por qué vuelcas sobre mí la noticia de tu infelicidad? ¿Por qué me enseñas que sigues estando ahí? Decirte adiós fue lo más difícil, asumir la despedida, asumir que no tenía nada que hacer pero, ¿y ahora? ¿En qué posición me deja esta nueva situación?
¿Es mejor vivir en la ignorancia? ¿Vuelvo a tu lista de espera?
No sé hasta cuándo, hasta dónde o hasta qué momento voy a dejar que tu presencia vuele a mi alrededor…
Gracias por volver, aunque siga siendo efímero… Sigo esperando que se corrija tu vida y que, si ha de ser así, me hagas un hueco en ese lugar que… ¿se ha quedado vacío?
No me importa recoger tus pedazos y reconstruirte si te expulsan de la comunidad del anillo. Siempre se puede volver a empezar…

Demasiado.

¿Cómo saber cuando demasiado es demasiado?
¿Demasiado pronto? ¿Demasiada información? ¿Demasiada libertad? ¿Demasiada diversión? ¿Demasiado amor? ¿Demasiado silencio? ¿Demasiado que preguntar? ¿Demasiada presión? ¿Demasiado esperar? ¿Demasiado tarde? ¿Demasiada confianza? ¿Demasiada tristeza? ¿Demasiado tiempo? ¿Demasiadas palabras? ¿Demasiado miedo? ¿Demasiada ilusión? ¿Demasiado arriesgado? ¿Demasiado deseo? ¿Demasiada culpabilidad? ¿Demasiados cambios? ¿Demasiadas lágrimas? ¿Demasiadas cicatrices? ¿Demasiados sentimientos? ¿Demasiada nostalgia? ¿Demasiado tolerante? ¿Demasiado dolor? ¿Demasiado que ofrecer? ¿Demasiada distancia? ¿Demasiados sueños? ¿Demasiadas expectativas? ¿Demasiado carácter? ¿Demasiado frágil? ¿Demasiada complicidad? ¿Demasiado intenso? ¿Involucrarse… demasiado?

... Y ¿cómo saber cuando es demasiado para soportarlo?

Para empezar... marchando una presentación.

Hoy me he propuesto empezar a escribir en serio… Bueno, en realidad no es del todo cierto, ya que escribir, lo que se dice escribir… hace tiempo que lo hago… Pero siempre he escrito para mí. He creado un micromundo individualizado donde he aprendido a expresarme, a contar historias sin dar demasiados datos, a descargar emociones que vivo continuamente… Desde historias de amor o desamor, hasta historias de vida o muerte, de situaciones límite o de simples castillos en el aire… Me siento orgullosa de tener esta capacidad, de saber que puedo encontrar casi siempre (ya que hay cosas que aún no se pueden expresar con palabras) una manera de llegar a decir lo que tengo en la cabeza, y es más complicado de lo que parece, ya que, no sabría decir si es una suerte o una desgracia, siempre tengo algo en la cabeza; soy incapaz de dejar la mente en blanco… y admiro seriamente a aquéllos que logran conseguirlo, pero no es mi caso, y siempre hay algún tema girando y girando… casi siempre sobre lo mismo, o rememorando momentos, lamentando pérdidas, haciéndome preguntas que me suponen tiempo perdido, ya que por desgracia, hay demasiadas incógnitas en el mundo, y las mayores, en mi opinión, empiezan en nosotros mismos…
Bueno, como era de esperar, también tengo una innata capacidad para enrollarme y acabar filosofando… llenando líneas y líneas sin llegar a decir gran cosa… Es otro defecto/virtud que tengo…
Qué contar de mí… Me considero una persona normal, sobreviviendo en una sociedad anormal, llena de tabúes, de condicionantes, llena de carencias emocionales y espirituales, totalmente egoísta, nada altruista y, como no, con una gran falta de… amor??
Ni guapa ni fea, ni lista ni tonta, ni demasiado soñadora ni con los pies en la tierra al cien por cien… capaz de crear verdaderas batallas campales internas cuando descubro un conflicto (algo habitual) entre razón y corazón, y casi siempre, con una sonrisa, aunque me considere una persona más bien seria.
Tengo la suerte (esto sí que lo es) de poder dedicarme a algo que adoro, un trabajo que me llena cada día aunque tenga mil dificultades, el privilegio de poder “ganarme el pan” haciendo algo que me gusta, hoy en día, en los tiempos que corren, es un regalo. Soy enfermera, y si bien es verdad que es un trabajo duro en muchas ocasiones, otras compensa con lo más simple… Es habitual que una gran descarga de textos vayan dedicados a múltiples momentos vividos en la jungla hospitalaria, ya que se generan demasiadas emociones y momentos que no puedo pasar por alto; y es que soy capaz de vivirlo todo con demasiada intensidad, lo cual no es bueno para mi salud mental… si es que hay cosas que no se pueden evitar!
En fin… sin ánimo de hacerme pesada en esta primera toma de contacto, y a pesar de ser ahora una gran anónima y escritora para mí misma, espero pronto tengan acceso miradas ajenas que me devuelvan la ilusión por seguir escribiendo cada día.
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