jueves, 24 de febrero de 2011

Coleccionando últimos abrazos.

Más hojas del calendario que siguen cayendo otra vez en la más fría ausencia de tu nombre, otra vez la sensación de echar de menos una historia que estaba enterrada, porque sí, ya ha dejado de preocuparme que los días sigan pasando y no haya vuelto a saber más de ti… Lo supe desde que me llamaste, desde que nos vimos y nos abrazamos, supe que sería efímero, que tan sólo duraría unas horas mágicas y remotas, ajenas a la realidad, porque mi realidad ahora es diferente, no entras en ella, y al colarte así me devuelves con brusquedad a los recuerdos, a las mismas cosas de siempre, a saber que en el fondo siempre te estaré echando de menos aunque de forma inconsciente, porque siempre serás tú, quiera o no, siempre la única persona que consiguió romper la coraza y llegar a mi corazón…
Ahora me toca enfrentarme otra vez a tu vuelta a mi turno… De nuevo las mañanas en el hospital estarán llenas de esa sensación extraña sabiendo que podemos cruzarnos en cualquier momento, quien sabe, quizá se convierta en la única forma de poder volver a ser amigos algún día, si es que eso es posible… Y contra todo pronóstico no estoy triste, solo extraña, un tanto ajena, luchando con esa punzada que me da el corazón cuando me acuerdo del último abrazo… porque tantas veces he pensado que ese era el último… y siempre acabas volviendo, de nuevo a mi vida, de nuevo a mi realidad, desde un Nunca Jamás que, lo siento, se me ha quedado demasiado lejos…

lunes, 21 de febrero de 2011

Peter Pan en mi ventana...

Es increíble como el paso de los días y los meses siguen trayendo nuevas brisas, nuevos aires que no son más que pasados disfrazados, que se esconden bajo lunas rojas, tristes, porque hoy la luna estaba algo triste, quizá por vernos se ha escondido un poco tras nubes invisibles, de esas que pasan desapercibidas en mitad de la noche. Y el cielo estaba raso de estrellas, y las olas del mar tocaban una melodía a nuestro paso, como un susurro, como una canción inventada en un momento sólo para nosotros, para acompañar este paseo sin sentido, porque no es más que eso, lo sé, por mucho que note acelerado el corazón, por mucho que el momento siga golpeando mis sentidos y yo apenas lo aprecie, porque sé que no tiemblo por el frío, que apenas controlo ese nudo en mi garganta… Es así, ahí estamos tú y yo paseando sin rumbo, hablando por hablar sin saber qué decirnos, sin querer romper el silencio o dejando escapar palabras sin conexión, sin nada más que nosotros mismos libres de disfraces, de sentimientos que ya apenas existen, qué extraño, qué triste y a la vez qué mágico, irreal, vacío, hueco de todo y lleno de ti y de mi, de nuestros momentos, de nuestra historia cuando aún lo era…
Hoy no sé si volver a verte ha sido buena idea, tal vez fuese lo que de verdad necesitaba para sobrevivir, para escapar de esta espiral que no me deja salir desde hace tiempo, tal vez haya sido lo mejor, tal vez no… No puedo seguir escapando de un recuerdo que evoco una y otra vez y en ese momento, justo cuando ya no pensaba en ti, vuelves a llamarme, y otra vez nos vemos y me coges de la mano cuando menos me lo espero, y me abrazas y volvemos a hablar de las mismas cosas otra vez, de todo lo de antes, de lo que éramos y de lo que podríamos haber sido juntos si tú fueses de otra manera, si aún pudieras luchar contra el espíritu de Peter Pan que no hace más que apretarte cada vez más fuerte…
Me dices que sigo siendo especial, que querías llamarme hace tiempo, que pasas tantas veces por mi puerta y no te atreves a picar… y yo dejo volar un por qué tímido que se escapa de mi boca sin rumbo, porque no espero respuesta, porque sé que no la hay, que ya no queda nada más entre nosotros, y la magia ya se ha quedado fuera esta vez, a pesar de haberte vuelto a abrir la ventana… Y nos hemos medio reído cuando me decías que sabías que Wendy acabaría casándose con otro y siendo feliz mientras Peter Pan se pasaría el resto de su vida lamentando haberla perdido… Risas envueltas de miradas tristes, de roces de mano y de despedidas que nunca llegan a serlo en realidad…
Y tantos momentos ha habido que te hubiera besado… Pero no lo he hecho, no lo hemos hecho… Aunque sé que podría haber pasado de todo otra vez, y aunque sí me hubiera arriesgado a acabar hecha pedazos, esta vez no ha sido así, y nos hemos despedido como dos amigos, con un abrazo de esos que te erizan la piel, sintiendo tu cuerpo pegado al mío, hundiendo mi cara en tu pelo largo, oliéndote la piel mientras sentía como también hacías lo mismo… Qué pena tener que dejar pasar una historia así por meros miedos, por tonterías, que en el fondo es lo que son, y renunciar a ser felices como ya lo hemos sido… Y sé que nos estamos echando de menos siempre, pero aún así, la distancia y las miserias de tantos miedos acumulados han acabado por desarmar este amor limpio que se ha quedado olvidado en algún rincón entre mi ventana y Nunca Jamás.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Vocación de mudanza?

Hay días que quisiera cambiarlo todo, cambiar el rumbo, cambiar de vida, amanecer con otro cuerpo y otra cara, en otra cama, quizá también sola como ahora, quizá con alguien a mi lado, da igual, sólo quisiera ser otra persona en otro mundo, con otra mirada, no sé… No es una crisis ni un momento de bajón, es simplemente que días como este, cuando a veces ves que a tu alrededor todo parece desmoronarse, sabes que sólo bastaría con desaparecer…
Amo mi día a día, mi profesión me llena de momentos preciosos, de ilusiones, de sentirme realizada y bien conmigo misma, sin embargo también hay momentos en los que no puedo más, y quiero volar, desaparecer y convertirme en pájaro, y simplemente volar muy alto y muy lejos de días caóticos como hoy. Me da pena muchas veces que el sistema funcione tan mal y que una profesión como la mía acabe convertida en harapos de desilusión, en luchas sin espadas, en guerras imposibles de vencer; es todo tan… triste… a veces gris, muchas veces de demasiados colores, y en mitad del caos extremo, una luz que quiere seguir brillando dentro de mí, la vocación, que me recuerda por qué escogí este trabajo, quien soy y qué hago, cómo puedo vencer a esta sensación de tristeza, de querer dejarlo todo y abandonar, dejar de hacer lo que se me da bien… Ojala pudiera saber por qué, pues las razones ya no existen y los días se convierten en monotonía, en rutinas a golpe de reloj, en demasiados frentes abiertos a veces, y cuesta mucho hacerse un hueco para salir adelante, para, simplemente estirar el cuello y poder respirar…
Hoy quisiera cambiarlo todo, olvidar lo único que me da vida y convertirme en cualquier otra cosa, porque estoy cansada de seguir sobreviviendo a días como hoy, sin más realización que haber conseguido acabar el día, sin más…

lunes, 14 de febrero de 2011

Por una milésima de segundo.

Si lo llego a pensar una milésima de segundo más, lo hubiese hecho… Antes de irme he estado a punto de ir a ver a Peter Pan en un ataque de debilidad promovida por este día fatídico de los enamorados… He estado a nada de suplicarle un abrazo, una sonrisa de las de antes, de aquellas que me regalaba cuando su alma y la mía vivían juntas, cuando éramos uno solo y las canciones sonaban mientras nos mirábamos a los ojos… Y estoy triste hoy, a pesar de saber que es una tontería, que es tan solo un ataque de morriña que se me pasará pronto, aún así, no puedo evitar sentirme así, porque lo echo de menos, no sé si a él o a la sensación de sentirme querida, no sé si será que confundo las cosas, tal es la estela que ha ido dejando el paso del tiempo… Creo que lo único que queda soy yo misma recordando historias que ya dejaron de latir, y no por él, ni siquiera por mí, es tan solo que necesito un abrazo, de esos que te transportan a Nunca Jamás sin levantar los pies del suelo…
No sé qué hubiera pasado, qué hubiese sentido, quien sabe, seguro que no hubiera habido palabras, que se han agotado ya todas las cosas que teníamos que decirnos, que no queda nada más que un muro de hormigón entre nosotros, es así de frío y triste, así de extraño… Me pregunto qué hubiera pensado él si me ve aparecer de pronto, sin nada que decir, sólo demandando un abrazo por los viejos tiempos, porque quizá sea esa mi carencia, tal vez el único motivo que tengo para acordarme de él…
No sé lo que quiero tener, sólo sé lo que quiero sentir…

jueves, 10 de febrero de 2011

El alter-ego de Wendy.

Sé que Wendy navega en mares revueltos, sigue yendo un poco a la deriva aunque vislumbre islotes a los que se aferra de vez en cuando. Wendy se ha mojado los pies y tiene frío, porque las noches de soledad cuestan, porque las tormentas a veces caen a pesar de cielos despejados, tormentas en el corazón, de esas que congelan los sentidos y hacen echar de menos momentos absurdos…
Wendy no sabe ya cómo seguir, si remar sola, si dejar que alguien navegue con ella… La vida es injusta, y ella sabe que los momentos que vienen son extraños, raros, llenos de sensaciones que no se pueden explicar.
No sé, creo que es justo que rehaga su vida aunque no así, de esta manera forzada, de no significar nada, tal vez sea que Wendy aún quiere ser feliz y de vez en cuando todavía, algunos días aislados, se asoma a la ventana, pero ni rastro de Peter Pan ni de su estela en el cielo, esta vez creo que ya no volverá más, qué va, que el tiempo en mundos mágicos es tan efímero como lo fueron ellos dos juntos una vez.
Pobrecita Wendy, que no quiere sobrevivir a esta tormenta… No quiero seguir luchando contra un recuerdo, contra un sentimiento que ya no existe, no quiero seguir inspirándome en este desamor estúpido, que congela las ideas y cambia el rumbo de los corazones. No quiero pelear contra la sandez de ser yo misma cuando no hago más que esconderme en personajes inventados con historias de verdad… Esta vez soy yo sin disfraces, sin más motivos ni colores, sin escenarios de fondo, sin él a mi lado… Soy yo sin más, con lo que tengo, lo que espero y, sobretodo, lo que soy.

lunes, 7 de febrero de 2011

Caos emocional.

Qué extraña la realidad cuando no haces más que aferrarte a una fantasía, a un momento que no existe… y es que da igual, porque todo tiene esa innata capacidad para derrumbarse en un momento, el mundo sigue girando sin parar y tengo vértigo, no quiero levantar la vista de mis pies fríos… Me pregunto por qué me sentiré tan extraña, por qué soy capaz de arrepentirme cuando no hay razón para ello, porque quiero llorar o desaparecer, porque no hay ya nada más a lo que aferrarse, sólo el recuerdo borroso, la melancolía, los sueños a medio cumplir… No, no hay nada más, sólo silencio, oscuridad, y las lágrimas ya no saben salir y las noches ya se han quedado sin estrellas, porque a pesar de haberlo intentado, me doy cuenta de que no puedo, no soy capaz de resurgir de unas cenizas aterciopeladas, no me sale volver a ser yo sin más. Me quedo sombría en un rincón de mi memoria, donde los ángeles aún duermen y las mañanas son de papel; y los recuerdos… bueno, esos son los únicos intactos, los que perduran, los que aún a día de hoy aparecen de vez en cuando para arrojar luz a esta existencia absurda, a locuras que no llevan a ningún sitio… Y en mitad de tal caos emocional intento colarme en otras camas y descubro que la magia la dejé contigo, y me doy cuenta de que es ridículo dormir abrazada a alguien que no me hace sonreír como tú…

jueves, 3 de febrero de 2011

Rotos.

Hoy me he puesto a pensar en la cantidad de corazones rotos que habrá por ahí, vagando sin rumbo fijo, recogiendo pedacitos, restos de emociones tiradas por el suelo… Los corazones rotos son temporales que arrecian la estabilidad, son como empujones al vacío, como hundirse en corrientes imperfectas, dejan heridas profundas que sangran durante un tiempo limitado y a su paso dibujan cicatrices que, tal vez, siempre mantengan un punto de dolor… Un corazón roto siempre será un corazón capaz de volver a sentir…

miércoles, 2 de febrero de 2011

Escribiendo... liberando...

Es curioso cómo puedes llegar a abrir tanto el corazón en un sitio como este… Nunca lo imaginé cuando empecé con este proyecto de escribir un blog, y aunque sí es cierto que al principio me propuse escribir alguna reseña cada día, reconozco que he ido espaciando un poco las entradas, quizá porque no tenga tantas cosas que contar, o tal vez por tener siempre las mismas historias rondando mi cabeza… Sigo intentando conocerme a mí misma todos los días, aprendiendo de la vida, de las experiencias, y descubro que, al leerme a veces, cuando me da por ahí y repaso entradas antiguas, me doy cuenta de que es posible revivir momentos, recordar sonrisas, notar punzadas en el corazón… La vida es fragilidad, dulzura mezclada con demasiadas cosas amargas, y en mitad de las rutinas, del caos de muchos días, cuando estoy desbordada por problemas o soledades, sentarme y contarlo parece aliviar un poco ese peso… Hay días que cuesta más que otros, pero siempre consigo liberar un poquito más el alma al poder expresarme y, más aún, al saber que al otro lado siempre puede haber alguien que se emocione, que pueda aprender algo, o que, simplemente, me coja de la mano virtualmente y me haga sentir el efecto de un abrazo reparador…

martes, 1 de febrero de 2011

Premio!

Me emociona haber recibido un premio, muchas gracias Isabel Mª, me ha hecho mucha ilusión… Cuando empecé con el blog no pensaba que nadie acabara leyéndolo y mucho menos encontrar yo otros mundos por descubrir, tanta gente con tantísimo talento, anónimos, capaces de contar y expresar de esta manera tan limpia… Me gusta escribir y leeros, y os agradezco a todos los que habéis pasado, a los que comentáis y a los que os habéis quedado… Gracias por aguantar mi etapa de bajón, mi desamor, mis malos momentos… todo mal trago pasa más rápido y mejor siempre si hay alguien al otro lado.

Bueno, tengo que contar siete cosas de mí… a ver…
-         soy demasiado soñadora
-         me gusta mucho dormir
-         adoro sentarme en la arena y mirar al mar sin pensar en nada (es mi válvula de escape)
-         cuando quiero de verdad, quiero demasiado, y me vuelvo vulnerable
-         me encanta cocinar y hacer experimentos
-         mi color favorito es el verde (esperanza??)
-         amo los animales y estoy totalmente en contra de cualquier tipo de maltrato animal

Y le paso este premio a… estos 10 blogs!

http://hermosadecadencia.blogspot.com/  (por tu originalidad y tu capacidad para encoger corazones…)
http://sophiaquierevivir.blogspot.com/  (porque me siento identificada en muchas cosas y me encanta el club de los mojitos)
http://noquieromascitas.blogspot.com/  (porque en el fondo… no dejo de ser yo misma…)
http://diariodeunagataenlaciudad.blogspot.com/  (porque siempre que me paso descubro algo que me engancha)
http://buscandomiilusion.blogspot.com/  (por tu sinceridad y por la valentía que muestras siempre)
http://lolamontalvo.blogspot.com/  (por tu vocación y tu profesionalidad)
http://vocesdelaatlantida.blogspot.com/  (por ser mi primera seguidora y la que me animó a seguir escribiendo)
http://taperwere.blogspot.com/   (por tu frescura y espontaneidad, increíbles)
http://volandomariposas.blogspot.com/  (porque aciertas con tus palabras)
http://aurryn.blogspot.com/  (porque lo irreal y lo extraño siempre tienen sentido aquí)

Tres meses más.

Odio la sala de espera de esa consulta fría, de paredes blancas, con la pintura descascarillada en algunos rincones, y esas sillas frías de plástico negro rodeando una mesilla baja donde se acumulan folletos que no tengo ganas de leer. Y a pesar de odiarla, ahí estoy, con mi pijama azul del hospital pero sin embargo ocupando un sitio en la sala de espera. Los minutos pesan mucho y el reloj avanza con lentitud. Sé que hoy vamos a hablar claro, a tomar decisiones, sé las opciones y, aunque aún queda pendiente un resultado, no hay demasiadas expectativas.
De pronto la enfermera sale y me llama, es un rostro conocido ya, me sonríe y me siento. El médico, que es encantador, me da la mano, me pregunta cómo estoy y sonríe. Sé que hablará claro y confío en él. Sabe que estoy angustiada, lo ha notado nada más verme, entonces me mira a los ojos y me explica que el resultado que quedaba pendiente ya ha salido.
Me bloqueo por un momento, no sé si alegrarme o todo lo contrario. Tengo que reconocer que, dentro de lo malo, es lo mejor que me podía pasar, aún así no es agradable, porque parece que nunca voy a acabar con esta historia, sin embargo, en el fondo, estoy contenta, porque de momento no me opero y me hacen esperar otra vez. Tres meses más y repetimos la biopsia, me dice, y volvemos a sentarnos a hablar, y sé que estos tres meses van a volver a hacerse eternos, y voy a seguir haciendo mi vida con esa nube de incertidumbre vagabundeando por mi cabeza, y con el miedo y la esperanza de que vuelvan a salir bien las cosas…
Mis opciones ahora son volver a lo de antes, al astrágalo, al ácido fólico y a las sobredosis de vitaminas… ojala produzcan el mismo efecto, ojala la lesión disminuya y vuelva a sentirme plenamente yo… Quien sabe, la vida es cuestión de esperar… Y aunque ahora no pueda alcanzar la “felicidad paliativa” de la que ya hablé en otra ocasión, quien sabe si el efecto producido sea esta vez por mí misma, que mejore porque tiene que ser así, porque la vida me va a dar una tregua más, y no porque él esté ahí cogiéndome de la mano y diciéndome que va a salir bien, esta vez vuelvo sola a casa…

lunes, 31 de enero de 2011

El paso del tiempo.

Hoy me he sentido tan extraña cuando él se ha sentado a mi lado, me ha sonreído y me ha enseñado una foto de su hijo... Me he emocionado, está precioso, tiene ya casi siete meses y está enorme, es igual que su padre, tiene una sonrisa pícara y unos ojos muy vivos. Ha empezado a enseñarme fotos, a contarme cosas del peque y yo he empezado a sentir ese pequeño nudo que a veces se forma en la garganta o en la boca del estómago. Recuerdo cuando nació, era una bolita rosa, de pelo negro y ojos alertas, me pareció encantador y sólo tenía ganas de cogerlo, y ahora lo veo y siento que el tiempo se paró justo cuando nació y podía tenerlo en brazos cuanto quisiera.
La verdad es que es extraño, porque a pesar de estar trabajando juntos últimamente, hay una barrera entre nosotros, me cuesta mirarlo sin ver más allá, considerarlo tan solo como un compañero más cuando sólo tengo ganas de decirle que me alegro de que no haya cambiado apenas nada. Él, el padre de la criatura, el hermano de Peter Pan, al principio estaba raro conmigo, cuando la historia se rompió quedaron tan solo sensaciones extrañas, un muro infranqueable, una tensión que no tenía pinta de resolverse, pero el tiempo parece ser sabio y acaba normalizando todas las situaciones, y sí, aunque al principio era como una losa sobre mis hombros, ahora parece diferente, como si nunca hubiera estado con él y nuestra historia se hubiera olvidado para siempre…
No es fácil trabajar bajo el mismo techo, aunque sea un techo muy grande y las posibilidades de encontrarnos sean mínimas, y no ha sido fácil para mí estos días trabajar con su hermano, es raro, sí, y sigue existiendo el tabú de nuestra historia, como si no pudiéramos hablar de lo que ha pasado entre Peter Pan y yo, sólo olvido y una tensión que poco a poco va disminuyendo por suerte, y ver crecer a un niño que vino al mundo con toda nuestra ilusión cuando estábamos juntos… En fin, así es la vida, ver al pequeño sólo en foto es triste, mucho, porque ya no puedo disfrutar de ese “sobrino” que me duró tan poco, tristeza y cansancio que siguen pesando aunque, por suerte, el tiempo y otras historias sobrevuelan todo este cúmulo de despropósitos…

jueves, 27 de enero de 2011

Dani.

Lleva una semana con nosotros y ya es como nuestro niño… La vida le ha jugado una mala pasada, sin explicación, sin sentido, sin saber por qué, de pronto su corazón se para y deja de latir, cae al suelo como si estuviera muerto, y en el fondo lo está un poco, unos segundos, ese espacio de tiempo permisivo en el que el alma no sabe si marcharse del todo o volver… No sé si él quiso volver pero lo medio obligaron, las maniobras de resucitación se alargaron casi una hora y al final su corazón volvió a latir en un tímido ritmo sinusal, poco a poco su cuerpo fue recobrando color, vida, y nos llega a nosotros en un estado difícil, no sabemos cómo despertará, es imposible evaluar los daños tan pronto…
El corazón sigue latiendo con normalidad el resto de los días, el TAC sale bien, no hay nada neurológico, nada que explique que, a pesar de sus 31 años, algo ha decidido parar la “gran máquina”, y yo me pregunto qué pasará después, qué ocurrirá al despertar, si será capaz de volver a conectar con el mundo real.
Esta semana no hemos dejado de estar allí a su lado, los escasos ratos que la familia podía entrar para estar con él me he convertido en público de una función extraña, una representación irónica, absurda, una lucha entre la aceptación y la realidad. Todo parece un sueño, cuesta asumir una realidad así, y ahí hemos estado intentando ejercer nuestro papel de mediadoras, de consoladoras, de enfermeras simplemente. Tantos ratos cogiéndole de la mano, llamándolo, hablándole… Dani, buenos días, cómo estás hoy? Abre los ojos si me oyes, si me entiendes… Pero le ha costado responder, volver de donde quiera que estuviera escondido….
Hoy ha sido la primera vez que por fin lo hemos levantado, apenas tiene fuerza para sostenerse en pie, a veces nos mira, otras lo encuentras con la mirada perdida, quien sabe hacia dónde vuele su alma en ese momento. Y sonríe cuando nos ve, intenta hablar a pesar de ser un sonido apenas perceptible el que sale de su boca, intenta… tantas cosas… y llora, le resbalan lágrimas que recorren su cara, de vez en cuando, ya ni siquiera en la soledad de esa habitación fría existe una mínima parte de lo que fue.
Estos días con él me han hecho pensar en las cosas que tienen valor, en la realidad de la vida, la dureza de tantas situaciones inesperadas que pueden golpearnos a cualquiera… No sé, tal vez Dani me ha llegado un poco al corazón, tal vez su juventud y su sonrisa me hayan hecho ser un poco más persona hoy, porque tengo la sensación estúpida de sentirme mal a veces, cuando lo miro ahí, en esa cama de hospital, triste, ajeno, a veces con nosotros, a veces no… Y me pregunto si realmente vale la pena llorar y gastar tiempo en nimiedades, en montones de momentos que nada aportan…
No quiero seguir llorando, voy a sonreír por él, por su futuro incierto, por las dificultades que le quedan por vivir, porque la vida ha vuelto a ser injusta otra vez… Quien sabe cómo acabará este chico, no volverá a ser el mismo otra vez, quizá nunca llegue a valerse por sí mismo, quizá la vida le de algún día otra oportunidad…

miércoles, 26 de enero de 2011

Mariposas.

Mariposas… vuelan con aleteo frágil y perfumado de aromas tibios, se deslizan mientras el roce de sus alas desprende virutas de magia que acarician las paredes de mi estómago… Esta vez las siento volar dentro de mí, provocándome una mezcla de colores y una sonrisa de oreja a oreja, de esas que iluminan  y te hacen levantar los pies del suelo.
Mariposas que surgen sin saber de dónde ni porqué. Vuelos estomacales teñidos de nervios y mil sensaciones cuando nos miramos a los ojos…
Wendy vuela sobre mariposas rojas, verdes, lilas, naranjas, amarillas… ya no hay Nunca Jamases que golpeen los sentidos y pidan a gritos volver, ya no hay Peter Panes que maten mi dulzura, porque ellas han vuelto, las mariposas, y no tengo intención de dejarlas libres, esta vez no, esta vez se quedan conmigo hasta que sea capaz de volar yo misma desprendiendo magia.
Estoy en ese punto extraño en el que no sé si seguir corriendo, si parar de golpe, si abrir las alas y echarme a volar, porque vuelven a elevarse con sus alas, acariciando las paredes de mi estómago y haciéndome sentir como si flotara... No sé si será el último adiós a Peter Pan, si aún lo dejaré más tiempo anclado en mi memoria y en mi corazón, tal vez consiga huir de su recuerdo y de la añoranza de un Nunca Jamás lleno de planes juntos... Esta vez quiero que las mariposas se queden, aunque sea sólo un espejismo, aunque tengan tiempo limitado o la fecha de caducidad esté a la vuelta de la esquina... Quiero que se queden alterando mi mundo y convirtiendo mis sueños en pequeñas realidades que hagan que vuelva a salir el sol, quiero todo eso y más, aunque las dudas sigan alzándose y cubriéndolas de nubes borrascosas.

lunes, 24 de enero de 2011

Contracturas del corazón.

Me pesan mucho los recuerdos, me contracturan el corazón, me causan dolor físico y no me dejan dormir… Ahora estoy en ese punto en el que echarlo de menos ya no tiene sentido, porque es una sombra, un fantasma, un espejismo que no hago más que inventar una y otra vez, como un sueño del que no puedo despertar aunque me zarandeen, aunque me griten que no vale la pena seguir durmiendo.
Hace mucho ya que no nos vemos, y sin embargo, cada día veo su moto aparcada en la puerta del hospital, cerca de mi coche… Cuesta verla ahí aparcada y recordar los paseos de verano, cuando me sentaba detrás de él y lo abrazaba, cuando acariciaba su pelo asomando por el casco, cuando se giraba y me sonreía, a veces creo que nunca pasó y no he hecho más que inventar una felicidad inexistente, una ilusión óptica…
El amor no existe, no en él ni en mí, no en nosotros dos como unidad, y ahora, que ya no quedan ni las migajas, ahora que los planes que teníamos se han derrumbado como un castillo de naipes, ahora lo echo de menos a pesar de tener el corazón ya en otros mundos, quizá más reales, tal vez más cercanos, pero nunca, nunca… con tanta magia…
El amor viene y se va, da vueltas alrededor y se tumba a descansar mientras en mi corazón aún hay días en los que sigue lloviendo sin saber por qué…


domingo, 23 de enero de 2011

Dubtes.

Dubtes… cada cop més dubtes, i més que vindràn… Dubtes de color mel, dubtes en gris, que m’envolten sense adonar-me’n, dubtes bojes que només volen aixecar-me, que m’allunyen del terra, que fan que els meus peus siguin cada vegada més tous, més petits, que fan que els meus ulls es tanquin com si res… Dubtes que no em deixen dormir, que m’ofeguen, que no tenen por de res… Dubtes per conèixer-te, per sapiguer si puc o no puc fer-te un lloc a la meva vida, dubtes per obrir portes, per deixar-te entrar, dubtes per tocar el dos a la mínima de canvi o donar-te la oportunitat de conèixer-me.
… Què faig?

lunes, 17 de enero de 2011

Se me olvida olvidarte.

Son tantos los días en los que se me olvida olvidarte… Y me descubro pensándote o recordándote mientras nos mirábamos a los ojos, y me invade la nostalgia, la sensación de haberte querido tanto que tu sola imagen en mi cabeza me eriza la piel… Y se me olvida olvidarte y vuelvo a acordarme de ti, no con la tristeza esta vez, sin lágrimas, sin ningún sentimiento que arrojar por la ventana, esta vez no, esta vez es distinto, como cuando aprendí que ya no había opciones y los sueños de Nunca Jamás se quedaban para siempre guardados en algún lugar ajeno y frío.
Se me olvida olvidarte, no sé cómo hacer para conseguirlo, se me olvidan los malos momentos y las decepciones, se me olvidan hasta tus silencios, y en mitad de mi euforia a veces estoy a punto de ir a buscarte, abrazarte y decirte que nos dejemos ya de tantas tonterías, que volvamos a empezar, que sé que saldría bien y seríamos felices otra vez… Entonces despierto de mi sueño, sé que no es más que eso, y que a pesar de que me encantaría, no voy a hacerlo, ya no voy a ir a buscarte más a tus paraísos infantiles, ya no más Wendy ni Peter Pan, sólo tú y yo en mundos ajenos… Me invade la nostalgia, pero te recuerdo con una sonrisa, con la sensación extraña que producen nuestros últimos días juntos alejándose cada vez más, espaciando el hueco que hay entre nosotros, convertido ahora en miles de kilómetros…
Se me sigue olvidando olvidarte algunas noches, antes de irme a dormir, cuando sé que voy a soñar contigo, o cuando despierto por las mañanas sabiendo que no va a haber más despedidas, ni más reencuentros, sólo nubes blancas de algodón alejándose, convirtiendo nuestra historia en pedacitos de cielo, en estrellas que brillarán siempre en nuestro cielo olvidado.
Ya no quedan más opciones, ni más esperanza de la que seguir tirando, ni una pizca más de ilusiones entremezcladas, ya no más ventanas ni esperas en las noches de invierno, sólo distancia, nuevos horizontes y, de vez en cuando, algún recuerdo que no es capaz de morir del todo, algún segundo de morriña que se me cuela entre las válvulas del corazón y recorre mi cuerpo haciendo que ocurra otra vez, sin más, un segundo, un minuto, un día, una vida, vuelvo a olvidar olvidarte.

domingo, 16 de enero de 2011

Día de luz.

Días como este, radiantes, llenos de luz y azul, dan ganas de airear, no solo el cuerpo, sino también el alma y el corazón, y dejarlos tendidos al sol mientras recogen la energía y la calidez y se liberan de fríos y soledades. Las tristezas se escurren y acaban cayendo al suelo, y los miedos se guardan en cajones oscuros que no se tengan que volver a abrir. Hoy, día radiante, y a pesar de pasarme el fin de semana en el hospital, sale el sol cuando, de forma inesperada, aparecen nuevas sonrisas que te alegran el día sin saber por qué.

jueves, 13 de enero de 2011

Lapsus...

Siento que he perdido las ganas, la ilusión por seguir escribiendo cada día, será que el año nuevo me ha dejado sin inspiración, será que la semana ha pasado como un rayo sin traer nada nuevo, no lo sé, el caso es que llevo ya días sin sentarme a escribir nada.
A veces creo que simplemente ocurre, que se necesita un espacio de tiempo en blanco en el cual puedes ordenar ideas, sensaciones, sentimientos o migajas del viejo amor, porque cuando ya sólo quedan los restos esparcidos por el suelo, no existe más tiempo que dedicarle, ni más palabras, ni más noches, ni más sueños, ni más lunas llenas que vuelven a golpear deseos inútiles contra la ventana.
Esta vez soy consciente de que ya no queda nada de nuestro amor desangelado, y las ruinas de mi corazón ya están libres de nuevos derrumbes, hoy tan solo siento la naturaleza impar de mi ser en un año que avanza con las mismas cosas, las mismas carencias, los mismos miedos acumulados. No sé si puedo decir que he empezado bien, o si tan solo he seguido rodando cuesta abajo, pero me siento al borde de un precipicio donde puede que, saltar, sea la mejor opción si no miras abajo.
Ya no quedan más que sombras que envuelven este cariño apagado, y lo único que guardo para mí es un recuerdo borroso de días irreales, quien sabe, quizá necesite abrir este cajón algún día, cuando me asalten las ganas de un abrazo.


lunes, 10 de enero de 2011

Olvidando, olvidado.

En mi corazón, en los rincones, en mi habitación, sólo la escarcha, el frío, el vaho que se me escapa de la boca con cada nuevo amanecer en la soledad de mi esquina de la cama, con el frío hueco a mi lado, sin tu cuerpo cerca, sin tu calor junto a mí, sin más que pesadillas que se quedan a vivir bajo el nórdico… No quiero más amanecer sin ti, no quiero más madrugadas de despertar de golpe gritando tu nombre, o pensando que la forma de tu cuerpo se ha quedado dibujada en el colchón. No puedo borrarte, no quiero borrarlo, esta vez prefiero quedarme para siempre pegada a ti o a tu recuerdo, olvidando estos días navideños que hubiera querido pasar contigo aunque ya nunca más seamos tú y yo…


martes, 4 de enero de 2011

Buscando(te) en otras sonrisas.

Cuando buscas una sonrisa, una en concreto, todas te parecen sonrisas grises, ausentes de dulzura, de nitidez, todas están vacías de recuerdos y son huecas, hacen eco. Yo sigo buscando tu sonrisa entre la gente, quien sabe si vuelva a toparme con ella, con tus dientes perfectos, como teclas de piano, y estiro mis dedos y toco una melodía diferente con cada beso, melodías antiguas de besos pasados, y ahora no hay sonrisa que valga, ni que suene a música que me haga dormir. Tu sonrisa existe en algún lugar dentro de mí, resonando entre mis manos, en cada latido de mi corazón, y se materializa cada vez que cierro los ojos y revivo tu rostro junto al mío, cuando sonreías, cuando lo hacías sólo para mí… No hay motivos para sonreír de forma banal, cuando las sonrisas escogidas no tienen el color ni el brillo de tus ojos, no hay motivos para seguir buscando tu sonrisa entre la gente, esta vez sólo cabe dejarla ir mientras pienso que esa sonrisa, la tuya en concreto, son notas que se escapan entre mis dedos como la arena fina de esta playa que me cobija los días de invierno sin ti.

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